Era una institución pública de acogida y prevención de enfermedades donde se maltrató a niñas física y psíquicamente, con abusos sexuales incluidos. Además, las internas fueron utilizadas como conejillos de indias en experimentos médicos hasta 1975.

A falta de documentación oficial u oficiosa de la normativa de aquel centro, el libro que han escrito Consuelo García del Cid y Chus Gil se ha elaborado con el testimonio vivido y vivo de decenas de mujeres, que en su infancia fueron víctimas de lo que debió ser un centro disciplinario (castigos, malos tratos, vejaciones, etcétera) y reeducativo (rezo del rosario, canto del ?Cara al sol?, etcétera), bajo un disfraz sanitario (sobrealimentación forzada, pinchazos constantes, reposo rígidamente vigilado por unas cuidadoras sin ninguna cualificación sanitaria, etcétera). La experiencia vivida por aquellas niñas debió de ser terrible, porque la huella imborrable es aún recordada por las víctimas como algo difícilmente superable.

Anuncios